
Según el Ministerio de Defensa del Reino Unido, una aeronave rusa de patrulla marítima se aproximó repetidamente al grupo de ataque británico durante la Operación FIRECREST, en el mar de Noruega.
Dos cazas F-35B británicos despegaron del portaaviones HMS Prince of Wales para interceptar y escoltar una aeronave rusa de patrulla marítima Bear-F que se aproximó al Grupo de Ataque de Portaaviones del Reino Unido en el mar de Noruega.

De acuerdo con el Ministerio de Defensa del Reino Unido, el episodio ocurrió durante la Operación FIRECREST, mientras el grupo naval británico realizaba actividades en la región conocida como Alto Norte, una zona estratégica que conecta el Ártico con el Atlántico Norte.

La aeronave rusa se habría aproximado repetidamente al HMS Prince of Wales, volado a una distancia considerada innecesariamente corta y lanzado varias sonoboyas en las inmediaciones. Estos equipos se utilizan en misiones de patrulla marítima para monitoreo acústico, especialmente en operaciones relacionadas con la detección de submarinos.

Reino Unido calificó la acción como insegura
También según el comunicado británico, la aeronave rusa no respondió a las llamadas realizadas en frecuencias internacionales de seguridad aérea. El Ministerio de Defensa del Reino Unido calificó la conducta como “insegura y poco profesional”.

Ante la aproximación, dos F-35B embarcados en el HMS Prince of Wales fueron activados para interceptar la aeronave. Los cazas acompañaron al avión ruso hasta que dejó el área de operación del grupo naval.
El procedimiento es común en situaciones de aproximación entre aeronaves militares de diferentes países en espacio aéreo internacional. La interceptación, en este contexto, tiene como objetivo identificar, monitorear y garantizar una distancia segura entre las plataformas involucradas.
La operación ocurre en un área estratégica para la OTAN
El Grupo de Ataque de Portaaviones del Reino Unido continúa operando con aliados de la OTAN en el Alto Norte. La región tiene una importancia creciente para las fuerzas navales de la alianza debido a las rutas marítimas, la actividad submarina y la conexión directa entre el Atlántico Norte, el mar de Noruega y el Ártico.
El HMS Prince of Wales es uno de los dos portaaviones de la clase Queen Elizabeth de la Marina Real Británica y opera cazas F-35B, versión de despegue corto y aterrizaje vertical del caza de quinta generación. La presencia de este tipo de aeronave amplía la capacidad del grupo naval para controlar el espacio aéreo alrededor de la fuerza de tarea y responder rápidamente a aproximaciones no coordinadas.
La actividad refuerza la vigilancia en el Atlántico Norte
Para analistas de defensa, episodios como este muestran el elevado nivel de actividad militar en el entorno del Atlántico Norte y del Ártico. La presencia de aeronaves rusas de patrulla marítima cerca de grupos navales de la OTAN no es inusual, pero la falta de comunicación en frecuencias de seguridad aumenta el riesgo operativo.
El Ministerio de Defensa británico afirmó que el grupo de ataque continuará operando con aliados de la OTAN en la región, con foco en reforzar la seguridad en el Ártico y en el Atlántico Norte.
Fuente e imágenes: UK Ministry of Defence. Este contenido fue creado con la ayuda de IA y revisado por el equipo editorial.
